1 de julio – Día del Arquitecto argentino

El Futuro siempre se las arregla para ser diferente de lo que proyectamos. Hay que inventarlo todo, y eso es lo mejor que puede pasarnos”. Cesar Pelli, Doctor Honoris Causa de nuestra Universidad de Mendoza, título otorgado en el año 1993.


Todos los años, en la primera jornada del mes de julio, se festeja en Argentina el Día del Arquitecto Argentino. La fecha tiene su origen en 1985, cuando la Unión Internacional de Arquitectos (UIA) dispuso establecerla como Día Internacional de la Arquitectura, recordando así la fecha de creación de esta entidad, realizada en Suiza en el 1 de julio de 1949.

Si bien tradicionalmente el Día del Arquitecto se celebraba el 8 de noviembre, en coincidencia con el Día Internacional del Urbanismo, que conmemoraba la última reunión del Congreso Internacional de Arquitectura Modern, tras la iniciativa de Unión Internacional de Arquitectos (UIA), desde 1985 corresponde el 1 de julio en nuestro país. La idea de este festejo es fortalecer la responsabilidad de los arquitectos en la construcción de ciudades y comunidades más saludables.

El arquitecto/a es un profesional capaz de interpretar las demandas del medio donde se desarrolle; consciente y conocedor del contexto ambiental y cultural de inserción de su obra; idóneo para definir pautas programáticas y transformarlas en proyectos, hacedor de diseños significativos que involucren de manera integral la tecnología y la materialización y con habilidades para la gestión técnica y administrativa de obras individuales, colectivas, públicas, privadas y de escalas diversas.

Los arquitectos recibidos en nuestra Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño idean, diseñan y crean proyectos donde se respeta el hábitat, la cultura, el patrimonio, la naturaleza, la ecología, el solidarismo, el cooperativismo y el futuro.

Capacidades que adquieren los arquitectos al recibirse

-Capacidad de interpretar, en sus aspectos culturales y ambientales relevantes, las demandas individuales y colectivas interesados en el trabajo del Arquitecto, orientado al mejoramiento de la calidad del hábitat.

-Capacidad de convertir esta interpretación en pautas programáticas que cubran el espectro de necesidades, aspiraciones y expectativas humanas en cuanto al ambiente culturalmente producido.

-Capacidad de transformar las pautas programáticas en proyectos arquitectónicos y urbanos dotados de consistencia en los aspectos instrumentales, técnico-constructivos y expresivos, considerando los respectivos contextos históricos, culturales y ambientales.

-Capacidad de llevar a cabo con eficiencia, las tareas pertinentes a la actividad constructiva y tecnológica como un todo, involucrando las técnicas constructivas apropiadas y todas las obras e instalaciones complementarias.

-Capacidad de ejercer las actividades de organización, dirección y gestión de naturaleza política, técnica y administrativa pertinente, en el plano correspondiente.

¡Felicidades Arquitectos/as, miembros de la comunidad académica de la UM y autores de lo edificado en todo nuestro hábitat humano!  #DiaDelArquitecto.