LA UM Inauguró el Laboratorio de Simulación Clínica (SICLUM) en la Facultad de Ciencias Médicas

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El pasado 12 de setiembre la Universidad de Mendoza inauguró el SICLUM, dotado no sólo de tecnología de última generación, sino de un equipo técnico y docente sólido, cuyo objetivo es “aprender haciendo” y así, dar cumplimiento a los estándares curriculares actuales y favorecer el desarrollo de competencias y habilidades profesionales del egresado de la carrera de Medicina.

 

“No practiques hasta que salga bien. Practica hasta que no puedas hacerlo mal”.

 

¿Qué es la simulación?

Es una estrategia de enseñanza que reemplaza o amplifica una experiencia real por experiencias que reproducen o evocan aspectos fundamentales del mundo real en una forma interactiva, consistente, reproducible, estandarizada, segura, predecible y controlada, facilitando, de esta forma, la asimilación de un aprendizaje significativo.

Consiste en «aprender haciendo». Posibilita pasar de la información a la acción y del conocimiento al comportamiento. Permite realizar prácticas sin poner en riesgo ni molestar al paciente. El estudiante adquiere un rol absolutamente activo en el escenario simulado.

El aprendizaje por simulación o aprendizaje activo constituye un puente entre el aprendizaje tradicional, basado en un modelo expositivo/demostrativo, y la experiencia clínica real.

Los escenarios de simulación pueden reproducir desde situaciones simples a muy complejas, a través de la utilización de maniquíes manejados informáticamente, capaces de reproducir condiciones clínicas muy similares a las de un paciente real.

Es importante destacar que si bien los simuladores representan una de las muchas herramientas que componen un programa de simulación en la formación de grado, el componente fundamental en un programa de entrenamiento es la fidelidad psicológica, o sea, el compromiso de los participantes con el escenario que se desea trabajar.

 

¿Cuáles son las etapas de la simulación?

 

  1. BRIEFING: adquisición de conocimiento teórico y del simulador. Implica la lectura previa de bibliografía/visualización de videos y/o clases virtuales en plataforma, para asistir debidamente preparado a la escena de simulación.
  2. SIMULACIÓN propiamente dicha: resolución de un caso problema, adoptando un rol activo en la toma de decisiones y conductas médicas, como así también el entrenamiento en habilidades y competencias inherentes a la profesión.
  3. DEBRIEFING: análisis, discusión y reflexión sobre lo actuado, permitiendo el reconocimiento de debilidades y fortalezas personales y grupales, posibilitando la repetición y mejora continua.

 

Breve historia de la simulación

En la simulación clínica se han sucedido cuatro movimientos, desde el punto de vista conceptual:

Primer movimiento: inicia en la segunda mitad del siglo XX con Asmund S Laerdal, un diseñador de muñecos en Noruega quien, al ver la necesidad de capacitar a las personas para que actuaran en un momento de crisis, creó un modelo de reanimación cardiopulmonar a la cual llamó: Resusci Anne; esta fue diseñada para desarrollar habilidades y destrezas de predominio técnico en el momento de realizar las maniobras pero se constituyó en el inicio de la utilización de modelos de simulación con fines educativos.

Segundo movimiento: también se desarrolla en la segunda mitad del siglo XX con la creación del modelo denominado como “SimOne” (Abrahamson and Denson 1960), en la Universidad de Harvard. Corresponde a un segundo movimiento debido a que avanzaba tecnológicamente al tratar de reproducir aspectos humanos en el simulador, tales como ruidos cardíacos y respiratorios. Continúan su evolución dos grupos: La Universidad de Stanford y de Florida y posteriormente se inicia el desarrollo de simuladores en varias instituciones, generando los denominados “Parttasktrainers”, entrenadores por partes, destinados a la realización de procedimientos técnicos básicos (tacto rectal, venopunción, oftalmoscopia, cateterismo vesical, etc.)

Tercer movimiento: Se desencadena un avance tecnológico rápidamente progresivo con modelos cada vez más sofisticados, en la búsqueda de simuladores integrados con sistemas basados en computación, tales como: el Comprehensive anaesthesia simulation environment CASE (David Gaba) luego comercializado como MEDSIM; el Gainesville Anaesthesia Simulator (GAS), comercializado por Medical Education Technologies Inc. hasta llegar al METI y continuando el progreso por ejemplo de la casa Laerdal hasta la fabricación del SIMMAN y SIMBABY, y otros modelos como la NOELLE , que reproduce un trabajo de parto completo y sus complicaciones correspondientes. Estos modelos permiten desarrollar competencias técnicas y específicas profesionales logrando simular casos clínicos complejos, con sonidos, movimientos respiratorios, respuestas a los diferentes procesos, entre otros, llevando un registro pormenorizado de la actuación del alumno y siendo cada vez más cercanos de lograr una gran aproximación a la realidad de entrenamiento.

Cuarto movimiento: Se caracteriza por generar simuladores denominados “Haptic simulators”, esta técnica háptica hace referencia al hecho de manejar software, tercera y cuarta dimensión con sensación y percepción táctil auditiva y visual que emulan la realidad. Este cuarto movimiento corresponde a su vez a un periodo de globalización en la educación que ha llevado a una gran reforma educativa mundial en búsqueda de nuevas estrategias de enseñanza aplicando las nuevas tecnologías, logrando un aprendizaje de habilidades clínicas y de comunicación, entrenamiento y direccionamiento de formación en pre y posgrado con el fin de optimizar métodos que favorezcan la evaluación profesional en aras de la homologación de saberes y revalidación profesional.

 

Ventajas del aprendizaje por simulación

La simulación abre un gran abanico de oportunidades de aprendizaje de fácil acceso.

Tradicionalmente se espera que el estudiante, a lo largo de su proceso formativo, encuentre suficientes oportunidades de aprendizaje y práctica que le permitan adquirir las habilidades y competencias curriculares esperadas. Esto entraña una manera casual de aprender que pone, tanto al estudiante como al paciente, en una situación de desigualdad y desventaja.

La simulación sin embargo, ofrece valiosas experiencias programadas y controladas de aprendizaje, que son difíciles de obtener en la vida real. Los estudiantes desarrollan las habilidades de acción pero también de pensamiento; incluyendo el trabajo en equipo, la toma de decisiones, la comunicación efectiva, la respuesta rápida ante el estrés y la presión, entre otros.

Trabajar en un entorno simulado permite a los estudiantes cometer errores, sin la necesidad de intervención de los expertos para detener el daño al paciente. Al ver y analizar el resultado de sus errores, los estudiantes obtienen una poderosa comprensión de las consecuencias de sus acciones y la necesidad de «hacerlo bien».

La experiencia de aprendizaje se puede personalizar y amoldar a una variedad de estudiantes, desde principiantes hasta expertos. Los principiantes pueden ganar la confianza y la «memoria muscular» para las tareas que les permiten concentrarse en aspectos más exigentes o complejos de la atención. Los expertos pueden dominar mejor un conjunto cada vez mayor de las nuevas tecnologías sin exponer a un riego indebido al paciente. Las simulaciones controladas pueden ser inmediatamente seguidas por reuniones de reflexión y análisis, con apoyo visual y revisiones posteriores a la acción, que detallan lo sucedido y recopilan muchos datos sobre el accionar del estudiante. Estos mapas de rendimiento y los registros que proporcionan ofrecen un mecanismo de retroalimentación sólida y más que necesaria para el proceso de formación y mejora continua.

Por lo anteriormente expuesto, la simulación constituye un elemento imprescindible en cualquier programa académico comprometido con la calidad asistencial y la seguridad del paciente.

Teniendo en cuenta estos nuevos lineamientos en la formación académica y asumiendo un verdadero compromiso con la calidad educativa de sus estudiantes, la Universidad de Mendoza inaugura este nuevo espacio, el Laboratorio de Simulación Clínica (SICLUM), dotado no sólo de tecnología de última generación, sino de un equipo técnico y docente sólido, cuyo objetivo es dar cumplimiento a los estándares curriculares actuales y favorecer el desarrollo de competencias y habilidades profesionales del egresado.