Actualmente lidera el equipo del Grupo de Estudios en Heliofísica de Mendoza de la Facultad de Ingeniería de esta Casa de Estudios, siendo la mayoría de sus integrantes investigadores y del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Allí también se desempeña como investigadora senior. Desarrolló su tesis doctoral en el Instituto Max Planck para la Investigación del Sistema Solar (Alemania) y recibió su título de la TU Braunschweig en 2005. Después, fue becaria postdoctoral NRC/NPP en NASA-GSFC (EE.UU.). Desde 2007, trabaja en Argentina para CONICET y como profesora en la Universidad Tecnológica Nacional. Su investigación se centra en varios aspectos de las eyecciones coronales de masa, sus fuentes solares, fenómenos relacionados y sus contrapartes interplanetarias. Ha coautorado 78 artículos científicos, incluyendo más de 40 en revistas internacionales revisadas por pares. Sus trabajos han sido citados más de 1400 veces según el Astrophysics Data System (ADS; más de 1600 veces según Google Scholar) y su índice h actual es 20 (ADS; Google Scholar).

El año pasado, Hebe fue coordinadora con gran éxito del Comité Organizador de la 67ª Reunión Anual de la Asociación Argentina de Astronomía, cuya sede fue la ciudad de Mendoza. Es importante señalar que este encuentro se consolida como el más importante para la comunidad científica astronómica del país. Este año la actividad se realizará en septiembre próximo en la ciudad de San Juan.

1- ¿Formó parte de proyectos en la NASA y Max Planck cuál es su visión sobre la misión Artemis II?
Artemis II representa un paso fundamental dentro del programa Moon to Mars (de la Luna a Marte) de NASA. El objetivo primordial de este programa es lograr la exploración tripulada del planeta Marte. De esta manera, como parte de las misiones Artemis se prueban tecnologías y se realizan investigaciones científicas que permitan llevar a una presencia humana sostenible en la Luna, que luego abra el camino hacia la exploración de Marte y el espacio profundo.
Es por esto que tengo una visión más amplia sobre esta misión, que incluye los objetivos del programa Moon to Mars que están vinculados a preguntas fundamentales sobre la heliofísica y la meteorología espacial. Éstos son de particular interés para nuestro grupo de investigación en la UM. Con nuestras investigaciones contribuimos al conocimiento colectivo de la comunidad científica internacional, y a sus esfuerzos para mejorar los pronósticos de meteorología del espacio.
2- ¿Podría referirse al efecto de la radiación solar en los astronautas y cómo complica la colonización de la Luna?
Claro. El Sol y su actividad ejercen constantemente su influencia en todo el sistema solar, en forma de radiación electromagnética, partículas energéticas, y campos magnéticos. Dentro de nuestro planeta, estamos protegidos por la atmósfera y magnetosfera terrestre, que funcionan como un escudo ante estos fenómenos. Pero a la distancia en la que orbita la Luna, la protección es nula y tanto los astronautas como la tecnología que manejan quedan expuestos a sucesos solares potencialmente severos. La radiación y partículas de alta energía presentan el mayor peligro, ya que pueden interactuar con las células a nivel de ADN, aumentando el riesgo de cáncer y otros efectos deletéreos. Esto empeora con la exposición a largo plazo que se daría en el caso de la colonización de la Luna.
4- ¿Podrías contarnos más sobre tu reciente participación en un congreso en Suiza? ¿Qué tipo de evento fue y qué temas se abordaron?
Fui invitada a participar en un Workshop del Instituto Internacional de Ciencias Espaciales en la ciudad de Berna. En ese ámbito se reunieron expertos en la corona solar, provenientes de los principales centros de investigación del tema en el mundo. Se presentaron los últimos avances y se debatieron aspectos en los que la comunidad científica diside. Como resultado de la reunión, entre los participantes y algunos invitados estamos escribiendo un libro que condensará el estado del arte de las investigaciones sobre la corona solar.
5- ¿El GEHMe participará en la próxima reunión de la AAA que se realizará en San Juan?, ¿Cuáles son los objetivos de estos encuentros?
La reunión anual de la Asociación Argentina de Astronomía (AAA) es el principal espacio de discusión, intercambio y difusión de los avances más recientes de las disciplinas astronómicas desarrolladas en el país; y a través de invitados del extranjero, en el resto del mundo. Reúne a investigadores consolidados y en formación, así como también a estudiantes avanzados de grado y posgrado; siendo un espacio clave para la formación de recursos humanos, el desarrollo de proyectos colaborativos y la planificación del progreso de la Astronomía en el país. También durante la reunión, astrónomos comparten su conocimiento con el público a través de actividades de divulgación. La próxima edición, a realizarse en la ciudad de San Juan, nos quedará muy cerca, por lo que seguramente participaremos.
6- ¿Algo sobre algún proyecto propio de la actualidad que desee comentarnos?
Nos encontramos abocados a varios proyectos relacionados a fenómenos dinámicos en la atmósfera solar. Tal vez el más innovador sea el de uso de técnicas de aprendizaje de máquina para comprender mejor las eyecciones coronales de masa. Éstas son erupciones de plasma y campos magnéticos que se originan en la atmósfera solar, y que al llegar a nuestro planeta pueden producir las comúnmente llamadas “tormentas solares”. Entender su comportamiento resulta fundamental para una mejor predicción de la meteorología del espacio.
7- ¿Cómo se están preparando las tecnologías para exploraciones lunares a largo plazo?
Se vienen los desarrollos y pruebas de módulos de alunizaje y ascenso, de maniobras como acople en el espacio. También hacen falta nuevas tecnologías para garantizar provisiones a largo plazo de agua y oxígeno, que deberían obtenerse “in situ” en la Luna. Como es carísimo el transporte de carga desde la Tierra, se está buscando la forma de desarrollar técnicas que permitan generar materiales de construcción a partir de regolito lunar. Los hábitats deben ser capaces de resguardar a los astronautas y sus dispositivos tecnológicos de la radiación, de partículas energéticas, y de las temperaturas extremas que alcanza la superficie lunar cuando está expuesta a la radiación solar y cuando está en oscuridad.
8- ¿Cree usted que en un futuro cercano colonizaremos la Luna o llegaremos a Marte?
Esto está en los planes de varios países ya, y depende fuertemente de la inversión que hagan en ciencia y tecnología. Si la inversión continúa, se espera tener una base en la superficie lunar alrededor de mediados de la década del 2030. Para llegar a Marte sí que falta más tiempo, porque hacen falta desarrollos tecnológicos que aún no han sido factibles, sobre todo en cuanto a propulsión, gestión de recursos para subsistir durante viajes tan largos, y protección ante eventos de meteorología del espacio.
9- ¿Se subiría a una nave espacial si tuviera la oportunidad?
Yo, ni loca. Me mareo hasta en el auto. Sufro hasta en un simulador (risas).
10- ¿Cómo podría la observación de las emisiones solares durante la misión Artemis ayudar a mejorar nuestras predicciones del clima espacial y a proteger tanto a las futuras misiones tripuladas como a las infraestructuras orbitales?
Durante la misión se monitoreó la actividad solar desde observatorios espaciales y terrestres, no sólo con fines científicos, sino también para emitir alertas en caso de sucesos peligrosos. De esta manera, se puso a prueba la calidad de los pronósticos de meteorología del espacio, permitiendo identificar los ajustes necesarios para mejorar su desempeño. Las observaciones de la actividad solar van a poder ser contrastadas con las mediciones de radiación que se registraron en la cápsula Orión y en los dosímetros colocados en los trajes de los astronautas. Hay que tener presente que la misión salió del escudo protector de nuestro planeta, por lo tanto, la tripulación y la tecnología que transporta la nave estuvieron expuestas a un ambiente extremo de radiación y partículas de alta energía. El análisis de estos datos llevará un tiempo, y permitirá conocer el impacto de la actividad solar en diversos aspectos de la misión.