«Lo imposible se construye»: la UM distinguió como Huésped de Honor a Lucas Paganini, su egresado en la NASA

16 octubre, 2026
«Lo imposible se construye»: la UM distinguió como Huésped de Honor a Lucas Paganini, su egresado en la NASA
La Universidad de Mendoza distinguió como Huésped de Honor al Dr. Ing. Lucas Paganini, egresado de la Facultad de Ingeniería y ejecutivo principal del telescopio espacial Roman de la NASA.

Hace poco más de veinte años, Lucas Paganini cursaba Ingeniería en Electrónica y Telecomunicaciones en la Universidad de Mendoza. Hoy es ejecutivo principal del programa del telescopio espacial Nancy Grace Roman, en la sede central de la NASA en Washington. Es uno de los observatorios más ambiciosos de la astrofísica actual y despegó hace apenas siete semanas. El jueves 15 de octubre volvió a la casa donde empezó todo. Esta vez lo recibió el Aula Magna, y se fue con un reconocimiento institucional.

El encuentro se llamó «De Mendoza al Espacio: Lo imposible se construye» y fue más que una conferencia. Fue un diálogo abierto con estudiantes, docentes, autoridades y público que siguió la transmisión en vivo. Allí la pregunta más antigua de la humanidad se entremezcló con las preguntas de los estudiantes sobre su propio futuro: ¿estamos solos en el universo?

Un reconocimiento que nace en las aulas

Antes de la charla, el rector de la UM, Dr. Ing. Alfredo Iglesias, y el decano de la Facultad de Ingeniería, Mg. Ing. Osvaldo Marianetti, le entregaron el diploma y la Resolución de Rectorado N° 236/2026. Ese documento lo distingue como Huésped de Honor de la Universidad de Mendoza.

El gesto tuvo un sentido especial. El título del encuentro resume la historia del propio homenajeado: lo que alguna vez pareció un sueño lejano empezó a tomar forma en estas aulas. Reconocer su trayectoria es también poner en valor la formación rigurosa, la perseverancia, la resiliencia y las vocaciones científicas que pueden nacer en Mendoza y llegar a cualquier lugar del mundo, o más lejos.

Acompañaron el acto autoridades rectorales y decanales. Su presencia mostró que la ciencia y la tecnología son un compromiso de toda la Universidad.

De Maipú a Alemania, de Alemania a Washington

Lucas Paganini creció en Maipú. De chico seguía por televisión las noticias de los transbordadores espaciales. En la Mendoza de entonces no había una carrera para estudiar ciencias del espacio, así que eligió la ingeniería como camino hacia el cielo. Se recibió en la UM en 2003.

Su interés por la astronomía lo llevó después a Alemania. Allí se doctoró en Ciencias Naturales en la Universidad de Friburgo y desarrolló parte de su investigación en el Instituto Max Planck para el Estudio del Sistema Solar. Luego llegó la NASA, donde ya suma más de quince años de carrera.

Agua en Europa y un asteroide con su nombre

Como científico planetario, Paganini se dedicó a estudiar Europa, una de las lunas de Júpiter y uno de los lugares del sistema solar donde más se busca vida. Lideró observaciones desde el Observatorio Keck que detectaron vapor de agua en ese mundo helado. También participó en la misión Juno, en el concepto de misión Europa Lander, en proyectos de exoplanetas y como científico de programa de JUICE, la misión de la Agencia Espacial Europea a las lunas de Júpiter.

Es autor de más de treinta publicaciones científicas. La Unión Astronómica Internacional bautizó en su honor al asteroide (33323) Lucaspaganini. Hoy, entonces, un pedacito del sistema solar lleva el nombre de un egresado de la UM.

Roman: el telescopio que mira lo que todavía no entendemos

Desde 2022, Paganini tiene a su cargo la supervisión estratégica y programática del telescopio espacial Nancy Grace Roman en la División de Astrofísica de la NASA. El observatorio se lanzó con éxito el 30 de agosto de 2026 desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida. Va a estudiar miles de millones de galaxias para investigar la energía oscura, la materia oscura y la expansión del universo, y a buscar nuevos exoplanetas. Va a generar más datos por día que cualquier otra misión de astrofísica de la agencia. Su trabajo incluye además la misión ultravioleta ULTRASAT y la colaboración NASA–Keck.

Una conversación para despertar vocaciones

Después de su exposición, el conversatorio se abrió a las preguntas del público presente y remoto. Moderó junto a nuestro Huésped de Honor, la Dra. Verónica Fernández, Directora de Vinculación de la UM y Nahuel Quiroga, egresado de la ETec y hoy estudiante de Ingeniería de la UM. Uno de los momentos que más impactó al auditorio además de los videos e imágenes compartidas, fue cuando Lucas recordó que la humanidad conoce apenas el 5% del universo. El 95% restante, formado por la energía oscura y la materia oscura, sigue siendo un enigma. Investigarlo es justamente una de las grandes misiones del telescopio Roman. Telescopios de nueva generación, misiones al espacio profundo, el camino profesional y la búsqueda de vida fuera de la Tierra fueron otros de los temas del diálogo.

La actividad fue organizada por la Facultad de Ingeniería y la Dirección de Vinculación de Rectorado, con la participación de un club estudiantil. El objetivo era acercar la ciencia espacial a la comunidad educativa, impulsar nuevas vocaciones y abrir oportunidades para que profesionales formados en la UM participen en proyectos científicos internacionales.

 

El hombre detrás del científico

Hay personas cuya grandeza se mide en títulos, y otras en la forma en que miran a quien tienen enfrente. Lucas Paganini pertenece a las segundas, aunque tenga de sobra lo primero.

Quien lo escucha descubre enseguida a alguien que no levanta muros entre el saber y la gente. Con la misma naturalidad con que dialoga en los despachos donde se decide el rumbo de la exploración espacial, se inclina con infinita paciencia y generosidad, para responder la pregunta de un niño que quiere saber cómo se llega a las estrellas. Para él no hay preguntas pequeñas: hay curiosidad, y la curiosidad merece siempre una respuesta.

Tiene una mirada cálida y una voz segura, de esas que no necesitan alzarse para ser escuchadas. Habla de galaxias lejanas y de los misterios que el universo todavía guarda con la sencillez de quien cuenta algo íntimo. Dice, sin dudar, que “la ciencia no tiene fronteras”, y lo dice alguien que las cruzó todas para demostrarlo.

Hoy cuando se le pregunta por su mayor aspiración, no menciona un logro científico, una publicación ni el asteroide que lleva su nombre. Su respuesta se parece más a la de un sembrador que a la de un conquistador. Lo que más lo enorgullece es el trabajo de su equipo: sembrar en las nuevas generaciones la formación y la motivación necesarias para que sean ellas quienes sigan adelante, más lejos y más alto. Sabe que el universo no se explora en soledad y que el verdadero éxito es dejar el camino abierto para quienes vienen detrás.

Confiesa que ama los desafíos. Se aferra a cada avance como a una promesa: la de que mañana sabremos un poco más que hoy. Quizás ahí esté su secreto. Nunca dejó de ser aquel chico que miraba el cielo desde Mendoza y se preguntaba qué había más allá. Solo que ahora, además de preguntárselo, ayuda a buscar la respuesta.

 

¡Gracias, Lucas, por visitarnos y por demostrarnos que, desde Mendoza, también se llega al universo!

 

 

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